Tierno
Galván: la esperanza de un alcalde para Madrid
FELIPE
GONZÁLEZ MÁRQUEZ 28 MAR 1979
Secretario
general del PSOE y diputado por Madrid
Para
Antonio Machado, Madrid era el «rompeolas de todas las Españas». El microcosmos
que representaba la aportación de todos los talantes, de todas las culturas, de
todos los sufrimientos y de todas las aspiraciones de los pueblos que integran
España.
Algunos
han creído ver en esta ciudad una falsa imagen de centralismo. Ni siquiera los
madrileños de origen se sienten centralistas; no digamos los millones de
madrileños que han llegado a esta ciudad de todos los rincones de España
impulsados por la necesidad o cargados con la esperanza de una vida mejor.
Madrid
ha soportado siempre, y soporta hoy, el peso de una Adminisiración fuertemente
centralizada y agobiante en todas las materias hasta convertir la ciudad en un
mal ejemplo de hacinamiento humano, de servicios pésimos para la colectividad,
de intolerable contaminación atmosférica y de vida más cara que la de cualquier
otra ciudad de España.
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Ante
los madrileños se plantea el reto de la democratización de la vida municipal.
Un reto esperado desde hace casi medio siglo. Una apuesta retrasada, como una
maniobra vergonzante más, por la derecha gobernante. Democratizar significa que
Madrid sea gobernada por el pueblo y para el pueblo.
Son
varias las opciones que se ofrecen a los madrileños. La derecha ha sabido
agrupar sus votos ante la posibilidad de que la izquierda se alce con el triunfo
en las próximas elecciones municipales. Nadie como los grandes especuladores,
comerciantes o financieros entiende mejor el concepto de «utilidad» para la
defensa de sus intereses como grupo privilegiado.
Pretenden
que Madrid siga siendo lo que hasta ahora es. Quieren conservar ese mundo de
grandes negocios, impenetrables, de urbanizaciones salvajes, de servicios
públicos deteriorados, de escuelas clasistas y discriminatorias, etcétera. Sus
portavoces siguen siendo, con camuflajes diversos, los hombres del pasado, a
pesar de que este camuflaje les permita actuar con el descaro de individuos que
pretenden dar lecciones de «democracia» y de «eficacia».
Frente
a esta opción de derecha varias listas de la izquierda compiten por cambiar la
orientación de la vida municipal. Cada una tiene una credibilidad distinta. Yo
no voy a caer en el error de entrar en disputas que pretendan descalificar a
unas u otras opciones. Todas tienen el mérito de ofrecer caras nuevas, sin
vinculaciones directas con el pasado inmediato y con el bagaje de la dura lucha
contra la clase dominante durante los años de la dictadura. Por eso sigo sin
poder comprender que desde algunos partidos de izquierda se pretenda
descalificar a la lista o a la persona que encabeza la lista socialista para el
municipio de Madrid.
Para
cualquier ciudadano progresista, amante de la democracia y de la libertad; para
cualquier madrileño que pretenda que su ciudad cambie de orientación y que el
Ayuntamiento sirva a los intereses de la mayoría de los ciudadanos; para
cualquiera que desee combatir los problemas de la especulación del suelo y
pretenda corregir las desviaciones que una política de corruptelas permanentes
ha producido con el urbanismo y con los servicios públicos; para cualquier
persona honesta que crea que las cosas no han ido bien y deben cambiar, el
único candidato con posibilidades de vencer a la derecha es el candidato
socialista: Enrique Tierno Galván.
¿Quién
es ese candidato que con un equipo de personas de su misma ideología, socialista
y democrática, pretende ofrecer una alternativa distinta para Madrid?
A
Tierno Galván se le reconoce por todos una honestidad intachable, acuñada a lo
largo de decenios de lucha tenaz contra la dictadura y en favor de la libertad
y el socialismo. También se le reconoce por todos una gran capacidad
intelectual, asimismo apreciada a lo largo de decenios de enseñanza como
maestro y de investigador de las ciencias sociales. Este doble reconocimiento
trasciende las fronteras no sólo de Madrid, sino de nuestro propio país.
El
profesor Tierno Galván es un humanista que se acerca a los problemas del hombre
como individuo y a los problemas del hombre en sociedad. De su aproximación
saca respuestas válidas para el hombre.
No
es un tecnócrata y creo que debe sentirse orgulloso por ello. De multitud de
tecnócratas se han rodeado las administraciones franquistas y siguen rodeándose
sus herederos. De hombres sin ideología, sin aspiraciones de cambio, sin deseos
de atender a los problemas del hombre concreto; prisioneros de cifras y datos
que utilizan para mantener la opresión y las técnicas de marginación de la
inmensa mayoría de los ciudadanos.
A
mi juicio, Madrid necesita un alcalde honesto e inteligente. Un hombre capaz de
comprender los problemas de los centenares de míles de familias que viven
soportando la mala administración con que los tecnócratas del franquismo y del
postfranquismo han castigado a esta gran ciudad. Un hombre abierto a la
colaboración y a la participación de todos los ciudadanos de buena voluntad.
Una persona capaz de entender y asumir los consejos y las orientaciones de
especialistas en cada uno de los problemas que deba afrontar, complementándolos
con ese sentido de servicio a la persona concreta y a la colectividad en que se
inserta.
Para
los madrileños la opción es muy limitada pese a que los aspirantes sean
numerosos. O gobierna esta ciudad un alcalde conservador y ligado a los
intereses de la derecha, o gobierna un alcalde socialista: Enrique Tierno
Galván.
Por
si alguien piensa que he caído en la tentación de personalizar en exceso, debo
añadir que para los socialistas la campaña municipal es, sobre todo, el reto
histórico de hacer penetrar en la estructura de todos y cada uno de los
municipios españoles a millares de concejales que con honestidad estén
dispuestos a prestar servicios a su pueblo. Pero la reflexión que quiero hacer
llegar al ciudadano madrileño a través de estas notas me obliga a simplificar
como lo he hecho, con la convicción profunda de estar defendiendo al mejor
candidato para ocupar la alcaldía de Madrid.